Punto de Balance

Vida, Salud & Conocimiento

Lectura del Día, Domingo 14 de Septiembre 2008

Sobre las Lecturas de hoy…

Hoy la liturgia nos transmite su mensaje de salvación a través de un símbolo, la serpiente de bronce. La serpiente, elevada como estandarte en el desierto, y dotada de poderes mágicos curativos, prefigura lo que será en la historia de la salvación Jesucristo crucificado. Reparemos en esa imagen, símbolo, que se utiliza para nuestra luz en el libro de los Números y en el Evangelio. ¿De dónde procede esa imagen-símbolo de la serpiente curativa? Tal vez el judaísmo la tomó de algunas tradiciones populares extrabíblicas, con sabor a “culto idolátrico” en busca de sanación o de fecundidad : la serpiente, fuente mágica de salud y vida. El judaísmo se familiarizó tanto con esa tradición y símbolo que mantuvo la serpiente de bronce en su estandarte, en el templo, hasta la reforma hecha por el rey Ezequías (II Reyes 18,4). Significaba la protección de Yhavé. Cuando Jesús alude de nuevo a ese símbolo, lo transfigura, pues lo hace para predecir su muerte en la cruz , muerte que se convertirá en fuente de salvación. Y con ello nos ofrece un ejemplo de cómo la religión judeo-cristiana incomporó a su cultura símbolos de otras culturas y religiones, adaptándolas a su peculiar significación. Nos ayudarán a retener esas ideas dos frases de los libros sagrados: Libro de los Números: “Los mordidos por la serpiente en tierra miraban a la serpiente de bronce y se curaban”; Evangelio de Juan: “Cuando el Hijo del hombre sea levantado en la cruz sabréis que yo soy el enviado del Padre”. Jesús ha sido exaltado, levantado. Quien lo contemple y acepte por medio de la fe obtendrá el perdón de los pecados y tendrá vida eterna. No podemos negar el mal en el mundo. Muchas veces nosotros mismos nos hemos dejado dominar por el pecado. Y el pago del pecado es la muerte. Ojalá y nosotros mismos tuviésemos el remedio de nuestros pecados con sólo decidirnos a ser mejores cada día. Pero conocemos nuestra fragilidad; y nuestra experiencia personal nos ha hecho comprender que tal vez dejemos por unos momentos o días nuestros caminos equivocados, pero luego volvemos a ellos como si el pecado se hubiese pegado a nuestra piel. El Señor Jesús, el único en quien podemos obtener el perdón de nuestros pecados y la restauración de nuestra naturaleza deteriorada por el mal, nos invita a volver hacia Él la mirada para decidirnos a aceptarlo como Aquel que nos perdona y que nos salva. No basta contemplarlo, no basta una mirada de fe, es necesario abrirle nuestro corazón para que haga su morada en nosotros y para que, comunicándonos su Vida y su Espíritu, seamos exaltados junto con Él a la dignidad que le corresponde como a Hijo unigénito del Padre. Hoy nos reunimos para celebrar el Memorial del Misterio Pascual de Cristo. Su muerte en la cruz nos da a entender cuál es el precio que Él pagó para que nosotros fuésemos hechos hijos de Dios, naciendo de lo alto. Así conocemos el amor que Dios nos tiene. Por eso debemos venir a la celebración de la Eucaristía con un corazón dispuesto a hacer nuestra la vida nueva, el nuevo nacimiento que el Señor nos ofrece. La fe nos debe llevar a aceptar esa vida de Dios en nosotros. Por eso, al entrar en comunión de vida con Cristo debemos ser, en Él, criaturas nuevas, perdonados y liberados de la esclavitud de nuestros pecados, para caminar en adelante con la dignidad de hijos de Dios. Por eso quienes hemos hecho nuestra la vida que el Padre Dios nos ofrece en su propio Hijo no podemos continuar generando signos de muerte. Efectivamente de nada nos serviría decir que creemos en Cristo si continuamos esclavos de la maldad. Dios nos quiere portadores de su amor, de su gracia, de su vida. La Iglesia es el signo concreto que Dios ha elevado en el mundo para que por medio de ella todos puedan unirse a Cristo, y, desde ella, puedan encontrar en Él el perdón de los pecados y la vida eterna. Ojalá y no nos convirtamos en una Iglesia que se desenvuelva en el mundo como una sociedad conforme a los criterios mundanos. El Señor nos ha enviado a salvar todo lo que se había perdido. Nuestra vida de fe no es una burocracia sino un servicio en el amor fraterno; servicio hasta la muerte, si es preciso, con tal de que la salvación se haga realidad en todos. Que Dios nos conceda, por intercesión de la Santísima Virgen María, nuestra Madre, la gracia de saber hacer nuestro el camino de amor y de entrega de Cristo para que, continuando su obra en el mundo, colaboremos para que la salvación que Él nos ofrece llegue hasta los últimos rincones de la tierra. Amén.

Primera Lectura

Lectura del libro de los Números 21,4b-9

Miraban a la serpiente de bronce y quedaban curados En aquellos días, el pueblo estaba extenuado del camino, y habló contra Dios y contra Moisés: “¿Por qué nos has sacado de Egipto para morir en el desierto? No tenemos ni pan ni agua, y nos da náusea ese pan sin cuerpo.” El Señor envió contra el pueblo serpientes venenosas, que los mordían, y murieron muchos israelitas. Entonces el pueblo acudió a Moisés, diciendo: “Hemos pecado hablando contra el Señor y contra ti; reza al Señor para que aparte de nosotros las serpientes.” Moisés rezó al Señor por el pueblo, y el Señor le respondió: “Haz una serpiente venenosa y colócala en un estandarte: los mordidos de serpiente quedarán sanos al mirarla.”
Moisés hizo una serpiente de bronce y la colocó en un estandarte. Cuando una serpiente mordía a uno, él miraba a la serpiente de bronce y quedaba curado.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Salmo: 77
No olvidéis las acciones del Señor.

Escucha, pueblo mío, mi enseñanza, inclinad el oído a las palabras de mi boca: que voy a abrir mi boca a las sentencias, para que broten los enigmas del pasado.
Cuando los hacía morir, lo buscaban, y madrugaban para volverse hacia Dios; se acordaban de que Dios era su roca, el Dios Altísimo su redentor.
Lo adulaban con sus bocas, pero sus lenguas mentían: su corazón no era sincero con él, ni eran fieles a su alianza.
Él, en cambio, sentía lástima, perdonaba la culpa y no los destruía: una y otra vez reprimió su cólera, y no despertaba todo su furor.

Segunda Lectura

Lectura de la carta a los Filipenses 2,6-11

Se rebajó, por eso Dios lo levantó sobre todo Cristo, a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios; al contrario, se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos. Y así, actuando como un hombre cualquiera, se rebajó hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de cruz. Por eso Dios lo levantó sobre todo y le concedió el “Nombre-sobre-todo- nombre”; de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra, en el abismo, y toda lengua proclame: Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Jesus en la CruzEvangelio

Lectura del santo Evangelio según San Juan 3,13-17

Tiene que ser elevado el Hijo del hombre
En aquel tiempo, dijo Jesús a Nicodemo: “Nadie ha subido al cielo, sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre. Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna. Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen el él, sino que tengan vida eterna. Porque Dios no mandó su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.”

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

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septiembre 14, 2008 - Posted by | Dios, Religion | ,

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